Inicio Destinos Pasar una noche en el desierto de Marruecos por libre

Pasar una noche en el desierto de Marruecos por libre

por Entre Corrientes

Pisar la arena de un desierto y pasar una noche contemplando las estrellas en medio de la nada, creo que es una de esas cosas que todos tenemos en nuestra lista de deseos viajeros. Una de las opciones que elegimos la mayoría, entre otras cosas por su cercanía, es visitar un desierto en Marruecos. Así que aquí te dejamos unos consejos sobre cómo puedes convertir ese tick en tu lista, en una experiencia inolvidable. 

Foto del desierto de Marruecos: Erg Chebb

Desiertos de Marruecos

Lo primero que tenemos que hacer es decidir qué desierto de Marruecos queremos visitar: Zagora o Erg Chebbi (Merzouga). Aunque nosotros solamente hemos visitado el de Merzouga, buscamos información sobre los dos, para ver cuál nos interesaba más. Ambos son muy visitados y tienen sus ventajas e inconvenientes.

Zagora está más cerca de Marrakech, a unos 360 km de distancia. Por ello si tienes muy poquito tiempo, pero no quieres perderte esta experiencia, Zagora es tu mejor opción. Además de camino puedes disfrutar del valle del Draa, y aunque el desierto es más pequeño que el de Erg Chebbi, hemos leído que puedes visitar las dunas de Erg Chegaga.

El desierto de Erg Chebbi, se encuentra a casi 600 km de distancia de Marrakech, por lo que lógicamente necesitas más días para poder visitarlo. Se puede acceder a él a través de Merzouga o Hassilabeb, y es el más visitado de los dos. Nosotros elegimos éste, porque había más cosas de camino que queríamos visitar, y no nos arrepentimos de la elección.

Ruta por libre

Como hemos dicho al principio, dormir en el desierto es una de las principales atracciones turísticas del país. Esto hace que haya viajes organizados desde Marrakech para que puedas disfrutar de la experiencia, incluso si tienes poquito tiempo. Así que no importa cuántos días vayas a visitar el país, todavía no descartes la opción de poder pasar un día en un desierto de Marruecos.

Transporte

Cuando haces un viaje por libre, siempre surge la duda de si hacerlo en transporte público o en coche particular. Las dos opciones tienen sus cosas buenas y malas, pero nosotros solemos preferir alquilar un coche, porque así puedes ir totalmente a tu ritmo. Además puedes organizar la ruta que tú quieras, y visitar sitios que de otra forma no podrías hacer en transporte público.

Como siempre, nosotros alquilamos nuestro coche a través de Rental Cars, porque nos permite comparar los precios de distintas compañías de manera muy rápida y sencilla. Para que te hagas una idea, nosotros pagamos alrededor de 280€ por 8 días de alquiler. Pero hemos de decir que lo alquilamos a última hora, por lo que los precios eran un poco más elevados.

Nosotros alquilamos un coche turismo normal, aunque tampoco cogimos la categoría más barata, para evitar problemas con las cuestas, ya que normalmente los coches más económicos tienen menos potencia. Para hacer una ruta a los principales sitios turísticos, no tendrás problemas alquilando un coche normal. Eso sí, si vas a la zona del Atlas en invierno, te aconsejamos que alquiles un 4×4. Nosotros nos adentramos de manera improvisada, porque no lo teníamos planificado en la ruta y llegados a un punto, tuvimos que dar la vuelta. Las carreteras y paisajes son impresionantes, así que si tienes tiempo y te puedes permitir el 4×4, seguro que es una buena opción para incluirlo en tu ruta. En Youtube puedes ver videos sobre algunas rutas de carretera como por ejemplo este vídeo de la R307, par que te hagas una idea del estado de las mismas.

Ruta

Como ya dijimos Merzouga se encuentra a casi 600 kilómetros de Marrakech. Aunque pueda parecer que está ahí al lado, las distancias en Marruecos son más grandes de lo que parecen. Ten en cuenta esto a la hora de planificar tu ruta. Nosotros te recomendamos que si tienes tiempo planifiques al menos dos noches por el camino a la ida y otros dos a la vuelta, para poder disfrutar de la ruta e ir parando en algunos de los puntos más bonitos del país.

Mapa con la ruta para llegar en coche a Merzouga

Nosotros hicimos una ruta circular desde Marrakech, para poder visitar distintas zonas y no repetir todo el recorrido. A la ida hicimos la ruta sur, cuyo desvío se coge al pasar Ourzazate, mientras que la vuelta la hicimos por el norte, para poder visitar las gargantas de Dades y Todra. En ambas rutas la carretera está bastante bien. Lo único que tienes que tener en cuenta es que los tiempos son más largos que los que te calcula Google Maps. Nosotros por ejemplo tardamos bastante más tiempo del planificado porque el puerto estaba en obras, pero tampoco fue mucho problema, porque las vistas eran preciosas.

Si tienes tiempo de sobra, nuestra recomendación personal es que planifiques bastante tiempo para esta ruta, ya que es preciosa. Nosotros no teníamos mucho tiempo y la hicimos en 5 días, pero la verdad es que nos quedamos bastante cortos y con ganas de más. Como todo, depende de qué ritmo lleves de viaje y cuánto tiempo te guste dedicarle a las cosas. Nosotros, que somos de ir parando por el camino en sitios que vamos descubriendo o de «vamos a coger esta carretera a ver dónde nos lleva», si fuéramos de nuevo le dedicaríamos mínimo 10 días. Pero ojo, esto es una opinión personal, no significa que si no tienes tantos días descartes la ruta de tu itinerario.

Foto de Ait Ben Hadu, en la ruta para dormir en el desierto de Marruecos, Erg Chebi

Otra cosa a tener en cuenta, es que normalmente se suele salir hacia el desierto desde Merzouga después de la hora de comer, así que confirma la hora con tu alojamiento para planificar mejor la ruta. Nosotros dormimos en Tamnougalt, que se encuentra a unas 2 horas de Ait Ben Hadu, y nos quedamos cortos de tiempo. No pudimos visitar bien la zona, y llegamos con el tiempo justo a Merzouga ya que desde ahí son todavía 6 horas de viaje.

Dormir en el desierto de Marruecos

La realidad es que no es obligatorio dormir en el desierto. Puedes alquilarte un alojamiento en el pueblo y pasear por el desierto por tu cuenta todo lo que quieras. El desierto está literalmente, cruzando la calle. Pero si ya has llegado hasta este punto del planeta, nosotros te recomendamos encarecidamente que pases una noche durmiendo en el desierto. Es una experiencia inolvidable, que no te arrepentirás de haber hecho.

En algunos blogs he leído que la mejor opción es coger una tienda de campaña, ir por tu cuenta y dormir totalmente gratis, allá donde quieras. Y realmente puedes. El desierto comienza justo frente al pueblo de Merzouga y no creo que nadie te vaya a decir nada por montar tu tienda de campaña detrás de una duna. 

Foto de las dunas de Erg Chebi, el desierto de Marruecos más visitado

Nosotros no obstante, preferimos alquilar una jaima en uno de los campamentos en el desierto, y una vez vivida la experiencia lo recomendamos por encima de llevarte tu propia tienda de campaña, por las siguientes razones:

  • Para nosotros una de las cosas que hizo que la experiencia fuese inmejorable, fue nuestro anfitrión bereber. Poder hablar con él durante el camino de ida y vuelta, intercambiar historias y aprender más de su cultura, hicieron que totalmente mereciera la pena pagar por la experiencia.
  • El desierto puede ser traicionero y nosotros no lo conocemos. El día que nosotros fuimos había una tormenta de arena. El viento soplaba tan fuerte en algunas zonas, que costaba incluso caminar. Ahora imagínate que has montado tu tienda de campaña de ‘2 segundos’ en medio del desierto, medio anclada con las piquetas a la arena (no creo yo que eso agarre mucho). Imagínate que tienes la mala suerte de que por la noche hay una tormenta de arena y lógicamente, nadie sabe que estás ahí. Lo que en principio iba a ser una noche preciosa, puede convertirse en una mala experiencia. Esta claro que no tiene por qué pasar nada, pero la posibilidad está ahí.
  • Ahora mismo hay opciones para dormir en el desierto para todos los bolsillos, ya que puedes encontrar alojamientos incluso desde 10€. Además piensa que generalmente en el precio está incluida la cena y el desayuno.
  • Ayudas a la economía local. Hay familias enteras que viven gracias a llevar a los turistas a dormir en el desierto y compartir su cultura y tradiciones. Por esto también nos gusta la parte de ir por libre y organizar nosotros nuestro propio viaje, ya que contribuyes más directamente con las familias locales. Pasas más tiempo con ellas y el dinero se reparte más, ya que no todos vamos a los mismos 4 sitios que te llevan los tours guiados.

Alojamiento

Si finalmente tu idea es dormir en el desierto, puedes buscar las distintas opciones de alojamiento a través de internet o incluso directamente en Booking. La verdad es que no esperaba encontrarme jaimas en medio del desierto en un buscador de hoteles, pero está claro que hoy en día por internet ¡puedes encontrar cualquier cosa!

Nosotros nos alojamos con Hassan, que regenta el Nomad Bivouac, y sinceramente no pudimos hacer mejor elección. La jaima para 3 personas nos costó 60€ y estaba incluida la cena y el desayuno. Su casa se encuentra en Tamzguidat, un pequeño pueblo que se encuentra entre Merzouga y el lago Dayet Srij y tan sólo 15 minutos de la carretera general de Merzouga.

Cuando planificamos nuestra noche en el desierto, teníamos claro que no queríamos montarnos en dromedario o camello para llegar hasta el campamento. Aunque no encontramos información al respecto, al final fue mucho más fácil de lo que pensábamos. En esta entrada te contamos nuestra experiencia, por si te animas a visitar el desierto de una forma un poco más respetuosa.

sombras en el desierto

Normalmente como funcionan todos los alojamientos, es que en el pueblo tienes una habitación reservada, para que puedas dejar las cosas y asearte la mañana siguiente. Se suele salir hacia el desierto después de comer, para que te dé tiempo a disfrutar un poco del desierto una vez que llegas al campamento. En nuestro caso salimos sobre las 3 pm y tardamos alrededor de una hora y cuarto en llegar al campamento, porque había una pequeña tormenta de arena, y costaba un poco más caminar.

La única pega que le pondría a la ruta, es que lógicamente tienen los horarios muy ajustados, para poder hacer la ruta todos los días, así que llevan un ritmo bastante ligero. Además se nota que el desierto es su hogar, porque caminan por la arena como si fuese asfalto. En cambio a nosotros, nos costaba un poquillo seguirle el ritmo. Nos hubiera gustado tener un poco más de tiempo para poder ir parándonos a echar fotos y disfrutar del entorno, pero es totalmente entendible. Tienen que llegar a una hora determinada al campamento, para poder organizarlo todo y preparar la cena, y que además a nosotros nos dé tiempo a subir a la gran duna todavía de día. Además fuimos en Febrero, por lo que los días eran más cortos.

Leyendo experiencias de otros viajeros sobre cómo son las rutas para dormir en el desierto de Marruecos con un viaje organizado, muchos se quejaban precisamente de la gestión del tiempo. Aunque no digo que pase siempre, sí que leí muchos comentarios de gente que lo había hecho con un paquete organizado desde Marrakech, y decían que habían llegado ya de noche al campamento, no pudiendo subir a la gran duna, ni disfrutar de ningún tiempo durante el día en el desierto, además de perderse el atardecer.

Una vez que llegas al campamento, se descarga la comida de los dromedarios y te llevan al campamento donde vas a pasar la noche, para acomodarte en tu «habitación». Dependiendo del campamento, el número de jaimas o distribución será distinto. Por ejemplo en algunos viajes organizados, las jaimas son compartidas en lugar de tener una para ti. Si vas a contratar un tour y esto supone un problema, consulta todas las condiciones antes de contratarlo.

Campamento

Nuestro campamento tenía 4 jaimas de alojamientos, una con la cocina y otra con unas mesas para hacer de comedor. Nosotros cogimos una jaima para los 3 y la verdad es que era super grande. Tenía dos colchones de matrimonio en el suelo y afortunadamente dos mantas para cada uno. Para que te hagas una idea del frío que puede hacer, nosotros dormimos con las dos mantas, ropa térmica y hasta el abrigo. Y no nos sobró nada de nada.

Cama doble en la jaima del campamento

Después había otra pequeña jaima para el lavabo. Aunque era básico estaba bastante bien, teniendo en cuenta que estás en medio del desierto. Otra que hacía las veces de comedor, que era la más grande de todas y fue donde nos sirvieron la cena, y por último una jaima en la que estaba ubicada la cocina. Ahí, tanto Hassan como los guías de los otros grupos que compartían el campamento, se encerraron nada más llegar y estuvieron cocinando mientras nosotros disfrutábamos del desierto.

Foto en el desierto de Marruecos, que muestra la distribución del campamento con sus 6 jaimas

Como nosotros fuimos en Febrero, anochecía bastante pronto, por lo que no teníamos excesivo tiempo para poder disfrutar del entorno. Así que lo mejor es que cuando llegues al campamento, sueltes tus cosas en la jaima, cojas tu cámara de fotos y comiences a caminar cuesta arriba de la gran duna, que en nuestro caso estaba justo en frente.

Como ya comenté antes, a nosotros nos pilló una tormenta de arena, por lo que subir a la gran duna no fue para nada tarea fácil. Yo creo que si hubiésemos llevado una capa, hasta podríamos haber salido volando. Pero como se suele decir, sarna con gusto no pica. Así que allí íbamos los 3, con la firme intención de subir a la parte de arriba de la gran duna a ver el atardecer, o bueno, lo que las nubes de arena nos dejasen ver. Y aunque las condiciones no eran las mejores, disfrutamos muchísimo de la experiencia.

Noche en el desierto

En principio la idea de todos los campamentos es más o menos la misma. Cuando llegas al campamento te dejan tiempo para ti, mientras los guías preparan la cena. Te aconsejo que si no tienes demasiado tiempo vayas directamente a la gran duna, ya que se tarda un poquito en subir y es algo que no querrás perderte. Por la mañana en principio no vas a tener tiempo, así que no lo dejes para el último momento.

Una vez que anochezca, en una de las jaimas te servirán la cena, y en nuestro caso Hassan era un cocinero excepcional. La cena estaba deliciosa, y además aprovechamos el momento para seguir hablando con él y conocer un poco más de su cultura. Después toda la gente del campamento nos juntamos alrededor de una hoguera, para disfrutar de los últimos momentos del día, mientras los guías cantaban y tocaban instrumentos. La verdad es que toda la experiencia está genial.

Además te aconsejo que aproveches también para irte un rato a una zona más apartada, para poder disfrutar del cielo estrellado. En nuestro caso, incluso con el día tan malo que nos hizo, por la noche despejó y pudimos disfrutar de un buen rato mirando el cielo. Lo único malo, que había luna casi llena, por lo que no pudimos ver el cielo en su máximo esplendor. Pero aún así, el cielo estaba precioso.

Eso sí, abrígate bien. Porque por las noches las temperaturas bajan muchísimo y en 5 minutos te puedes quedar helado. Si ves que no te llega con todas las capas que te has llevado, lo más seguro es que a tu guía no le importe que saques una manta de la jaima.

Amanecer en el desierto

Dependiendo de la época en la que vayas, amanecerá a una hora determinada, por lo que tu guía te dirá a que hora tienes que levantarte para no perderte el espectáculo. Además, ellos también te despiertan, así que no te preocupes que no te lo vas a perder. Ellos también te indican dónde es la mejor zona para ir a verlo. Normalmente los campamentos están instalados en pequeños valles escondidos entre montículos de arena para que estén protegidos. Por ello, lo mejor será subir una de las colinas que rodeen tu campamento y esperar a que salga el sol.

Así que por la mañana, casi sin necesidad de que sonase el despertador, nos levantamos bien temprano para subir la colina y esperar expectantes, a los primeros rayos de sol. Durante nuestros viajes hemos visto un montón de amaneceres impresionantes, y para nosotros este, en el desierto de Marruecos, está entre nuestros favoritos. Estar en medio del desierto, en el más absoluto silencio, hace que este amanecer sea muy especial. Además a tu alrededor solamente tendrás a la gente que esté en tu campamento, que en nuestro caso éramos muy poquitos, y hay un montón de espacio para poder disfrutar del amanecer casi en soledad. Sin duda una experiencia única.

Vuelta a la civilización

Una vez que termina el amanecer, ya sólo queda recoger las mochilas y emprender el viaje de vuelta a Merzouga. Y aunque el camino es el mismo que hicimos a la ida al campamento, el trayecto fue completamente distinto. Tuvimos una mañana super soleada y los colores de la arena, que el día anterior se habían visto apagados por la tormenta de arena, brillaban ahora con todo su esplendor.

Una vez que llegamos a casa de Hassan, tuvimos tiempo para quitarnos la arena de encima, ducharnos y sobre todo poder disfrutar de uno de los mejores desayunos de todo el viaje. Hassan y su familia nos prepararon con todo su cariño un desayuno lleno de pan, pastas, queso y mermelada que nos supieron a gloria. Sin duda pudimos disfrutar una vez más de la maravillosa hospitalidad marroquí.


¿Organizando tu próximo viaje?

También te puede interesar...

Déjanos un comentario

You cannot copy content of this page