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Ruta por el volcán Kawah Ijen

por Entre Corrientes

El volcán Kawah Ijen se encuentra en el este de la isla de Java. Este volcán es conocido por los turistas principalmente por dos cosas: las blue flames y por los mineros que bajan al cráter para recoger el azufre.

Para nosotros el principal motivo por el que queríamos visitarlo eran las llamas azules o blue flames. Viendo un documental me enteré de que este fenómeno solamente pasaba en dos sitios en el mundo, en Islandia y en Indonesia. Ya era demasiado tarde para incluirlo en el viaje que hicimos a Islandia, pero tenía claro que no me lo iba a perder en Indonesia. Y no nos arrepentimos nada de haberlo incluido en nuestra lista.

vistas en la ruta para subir al Kawah Ijen

No importa el motivo que te haya llevado a ti a visitar este volcán. Siempre tienes que tener en cuenta que aunque para ti es una atracción turística, para los mineros es su medio de vida, por lo que ante todo tienes que ser respetuoso, cederles el paso siempre e intentar molestarles lo menos posible 😉

Nosotros visitamos el volcán por libre contratando un conductor que nos llevó hasta allí desde Banyuwangi. Pero a medida que viajas vas cambiando tu forma de pensar y tu forma de viajar. Como ya he dicho antes, la visita al volcán es una experiencia agridulce, que te hace reflexionar y pensar en qué podemos los turistas intentar mejorar esta situación.

Una de las opciones es contratar tours con empresas locales, en las que trabajan ex mineros o familiares de mineros. De esta manera tenemos un impacto directo en la economía del lugar, podemos ver y entender mejor su forma de vivir, sus costumbres, y contribuimos a que más mineros decidan cambiar los picos y las cestas, por contar su experiencia.

Hace poco leyendo blogs de viajes encontré la empresa Ijen Miner Tour, que precisamente lo que hace dar trabajo a los mineros y sus familias, de manera que tu visita tiene un impacto directo en la vida local. Parece ser que comenzó como un proyecto escolar para dar soporte a los mineros locales, y ha ido creciendo. Como te digo, nosotros no conocemos esta empresa, pero hemos leído muy buenos comentarios sobre ella. Si quieres puedes pasarte por el blog de Liesbeth, Lili’s Travel Plans,  y leer su propia experiencia.

Subida al volcán Kawah Ijen

Como ya hemos comentado en la entrada Cómo ir al Ijen por libre, llegar desde Banyuwangi te llevará aproximadamente una hora, por lo que te recomiendo que salgas de tu alojamiento entre las 00:00 y la 01:00 de la mañana. La subida es bastante empinada, y depende de tu condición física te puede llevar más o menos tiempo, así que mejor llegar con el tiempo suficiente para poder disfrutar de las llamas azules y del amanecer.

La puerta de entrada al parque está justo al lado del aparcamiento, y una vez que entras solo hay un único camino, así que no tiene pérdida. El camino para subir el Kawah Ijen no es tan cómodo como el del Bromo, aunque al parecer tampoco es tan duro como el de Kintamani. Nosotros no lo visitamos, pero hablamos con gente que conocimos durante el viaje, y nos quedó claro que mi condición física no era la adecuada para visitar ese volcán.

Para llegar a la parte de arriba del cráter tienes que caminar durante unos 3 kilómetros, con un desnivel de unos 540 metros. Esto hace que la cuesta en más de la mitad del camino sea muy empinada. Durante todo el trayecto te puedes encontrar cuestas de 45º-60º. Nosotros tardamos alrededor de 1,45 horas en llegar hasta la parte de arriba. Para que te sirva de referencia, yo no hago demasiado ejercicio, pero la verdad es que no nos paramos en todo el camino. Así que mejor ir con tiempo de sobra.

Kawah Ijen sign

Una vez que llegas a la parte de arriba del cráter, tienes dos opciones: o te quedas en la parte de arriba a esperar ver el amanecer (desde aquí prácticamente no se ven las llamas azules), o bajas al fondo del cráter, que es lo realmente interesante. La bajada es de aproximadamente 1 kilómetro, con un desnivel de unos 300 metros, y se tardan como mucho 30 minutos.

Tienes que tener en cuenta que el camino es bastante estrecho, lleno de gente, con los mineros también bajando y subiendo cargados con el azufre. Por lo que salvo que no haya prácticamente nadie, no podrás bajar muy rápido. Antes de bajar hay un cartel que dice que está prohibido bajar al cráter, pero como podrás comprobar nadie hace caso a ese cartel. Cuando comiences a bajar, como está tan oscuro, empezarás a ver una hilera de linternas que van bajando todas a la vez a lo largo del camino. La verdad es que esa imagen es impresionante. Todos en silencio, caminando sin parar y esperando impacientes la llegada al fondo, para ver algo que aunque ya has visto en fotos o documentales, no te puedes imaginar.

Es una pena no haber tenido una cámara mejor para hacer fotos con un poco de calidad. Así que pido perdón por adelantado por la calidad de las fotos y alguna le he tenido que pedir prestada a mi hermana. Cuando llegas al fondo del cráter es totalmente de noche, y si la cámara no es buena, o todavía no manejas el modo manual, se complica un poco lo de llevarte una buena imagen para casa. Pero lo importante es que disfrutes de la experiencia y que te lleves el recuerdo en tu memoria.

Si quieres ver fotos realmente impresionantes de este lugar, sólo tienes que buscarlo en internet, o entrar por ejemplo a este reportaje de National Geographic con fotos de Olivier Grunewald, donde podrás ver con detalle la belleza y dureza de uno de los lugares del mundo conocidos como el infierno en la tierra.

Recomiendo pasar solamente 10 minutos haciendo fotos o videos, y el resto pasarlo sin la cámara en la mano. Salvo que hayas llegado con muchísimo tiempo de antelación, si quieres ver el amanecer desde la parte de arriba, no vas a tener demasiado tiempo ahí abajo. Es una experiencia que puede que solo vivas una vez en la vida, y detrás de un visor las cosas no se viven de la misma manera.

Nosotros solo teníamos 30 minutos antes de empezar a subir para poder ver el amanecer desde la parte de arriba.  Así que es importante que antes de ir, hayas decidido un poco el plan que tienes. Porque una vez que estás allí abajo, te puedo asegurar que el tiempo se pasa volando.

En el cráter el viento cambia con mucha frecuencia. Así que piensa que dependiendo de la dirección del viento te puede venir a la cara una ola de humo cargado de azufre, por eso es imprescindible el llevar una buena mascarilla. Si sufres de problemas respiratorios o tienes asma, yo te recomendaría que no bajaras. El olor es insoportable y aun llevando mascarilla te entran partículas que acabarás respirando. Además la mascarilla, si no estás acostumbrado, es bastante agobiante.

Durante todo el camino verás mineros que van subiendo y bajando a medida que van recogiendo el azufre. A mí personalmente esta parte me dejó un sabor agridulce de la visita. Ya sabíamos lo que había, pero ir a un sitio en plan ocio, con tu cámara de fotos y «sufriendo» por subir una cuesta, mientras está gente se deja literalmente la vida en el volcán, te hace sentir bastante mal. Yo la verdad que con todo el respeto a la gente que les pedía posar para una foto, no me vi con fuerzas para ello.

Para que te hagas una idea, los mineros trabajan en condiciones infrahumanas, sacando el azufre del cráter del volcán con picos, rodeados de humo y sin sistemas de protección. Como mucho algunos llevan un pañuelo. Luego cargan al hombro dos cestos de unos 40-50 kilos de azufre cada uno, que tienen que subir desde el fondo del cráter y bajarlos hasta más o menos la mitad del camino que es donde se los pesan. Tienen los hombros deformados de cargar con las cestas y los pulmones destrozados. Se dice que su esperanza de vida es 20 años menor que la del resto de ciudadanos del país. Por cada kilo de azufre solamente cobrarán entre 5 y 6 céntimos, lo que les permitirá ganar entre 7 y 12 euros al día, ganados con el sudor de su frente y con su propia vida.

El conductor que nos llevó a nosotros hasta el Ijen, nos dijo que él también había trabajado allí, pero que había conseguido salir y dedicarse al turismo. A subir y bajar gente con su coche. Nos contó que él intentaba convencer y educar a los mineros que conocía, para hacerles ver que había otras alternativas. Que podían ganar más dinero con el turismo, sin tener que jugarse la vida cada día. El problema es que al final es algo que ha pasado durante tanto tiempo, que le resultaba muy difícil hacerle ver a sus amigos mineros que había más opciones y que cualquiera de ellas es mejor que dar tu vida a cambio de dinero.

Algunos de los mineros lo que hacen es intentar hacerte de guía o vender figuritas a los turistas hechas con las propias piedras de azufre. Las venden por entre 1-5 euros, y con eso pueden ahorrarse hacer un viaje al volcán. Por eso, aunque a priori no parezca algo que te quieres comprar, piensa que para ellos puede ser una gran ayuda. Así poco a poco, a lo mejor empiezan a comprender, que con una explotación correcta del turismo en la zona, se podría evitar que tuvieran que jugarse la vida cada día. Eso sí, por favor. Cuando os digan el precio, no regateéis. Yo creo que no he pasado más vergüenza ajena en mi vida, viendo a una pareja de españoles intentando regatearle a un minero, por una figura que costaba 2€.

Amanecer en el Ijen

Una vez que has terminado de ver las llamas azules, dentro del cráter, ya solo te queda esperar a ver el amanecer. La verdad es que es un momento precioso. Por la noche realmente no se ve nada, no eres consciente de dónde estás. Pero a medida que van saliendo los primeros rayos de sol, las cosas van tomando forma. Empiezas a ver el camino por el que has estado subiendo y bajando durante la noche y aparece un precioso mar azul en el medio del cráter, que te dejará sin aliento. La verdad es que cuando haces la ruta nocturna para bajar al cráter, si no fuera porque ya has visto fotos antes de ir, te sería imposible hacerte una idea de lo que la mañana traerá consigo.

En nuestro alojamiento nos habían comentado, que el mejor sitio para ver el amanecer es desde la parte de arriba del todo del volcán. Según subes las escaleras del cráter, deberías ir un poco hacia la derecha, y pronto verás un pequeña subida por el medio de la montaña a la izquierda. Ten en cuenta que para llegar al mejor sitio en lo alto, desde el fondo del cráter, te llevará una hora. Así que no te olvides de controlar el tiempo, si no quieres perderte todo lo que el Ijen te puede ofrecer. El mejor consejo en el Ijen es precisamente, nunca te olvides de mirar el reloj.

mirador del volcán Kawah Ijen

El día que nosotros fuimos hacía bastante viento, por lo que subir a la parte de arriba empezó a resultar bastante difícil. Además tienes que tener mucho cuidado, porque está todo a oscuras, con la linterna realmente no eres capaz de ver bien todo lo que hay alrededor, y el suelo está lleno de grietas. Nosotros subimos durante unos 15-20 minutos, pero caminando despacio, y nos paramos a mitad de camino.

No hay mucha gente que suba aquí, así que nosotros estábamos prácticamente solos, con un viento que te llevaba y con mi vértigo. Para desgracia de mi hermana y Juan, llegó un momento en el que no pude subir más. El viento era demasiado fuerte y el camino muy estrecho, sin vallas ni ningún mecanismo de seguridad, y llegó un momento en el que el miedo ya no me dejó avanzar más, y tuvimos que esperar al amanecer a medio camino. Mi consejo si tienes vértigo y hace viento, es que te quedes en la parte de abajo, en la barandilla donde están las escaleras para bajar el cráter, para ver el amanecer. Lo veas desde donde lo veas, las vistas serán realmente impresionantes.

A medida que van avanzando los minutos, cada vez se van definiendo más las siluetas que hay a tu alrededor. Es una sensación impresionante, porque hasta hace media hora, estabas ahí abajo, a oscuras, viendo solamente lo que tu pequeña linterna alumbraba. Sin poder imaginarte lo que estaba por venir.

Una vez que ya ha amanecido, se puede ver sin problemas el fondo del cráter. Se encuentra lleno de un lago de color azul turquesa, que está considerado como el lago más ácido del planeta, con un pH que oscila entre 0.2 y 0.3. Según dicen podría disolver sin problemas la carne humana.

Este lago, por un lado «ayuda» a los mineros a que el gas se enfríe para que el azufre se solidifique y puedan extraerlo de la tierra. Pero por otro lado, es un factor más que afecta a la salud de los mineros. Sin lugar a dudas, la imagen del lago del Kawah Ijen, con todos sus contrastes, es uno de las principales cosas que atraen a miles de turistas cada año, hasta el corazón de este volcán. Ahora, ya solamente te queda disfrutar de las preciosas vistas que ofrece el lugar.

Nosotros, como esa misma mañana nos íbamos a Sukamade, no teníamos demasiado tiempo. Lo cual realmente fue una pena. Cuando terminó el amanecer tuvimos que empezar a bajar de nuevo para llegar a la hora que habíamos acordado con nuestro conductor.

Si no tienes mucha prisa, mi consejo es que te lo tomes con calma. Que disfrutes de la luz del día, y que incluso vuelvas a bajar al cráter. Aunque ya hayas bajado por la noche, las sensaciones serán distintas y estoy segura que merecerá la pena. No tiene nada que ver lo que has visto durante la noche,  y cómo es durante el día. Ten en cuenta que a esta hora el número de turistas es mayor, porque la mayoría lo hacen para ver amanecer. Muchos ni si quiera son conscientes de lo que se han perdido por no venir 4 horas antes 😉

El camino de regreso al aparcamiento es también una bonita experiencia. Cuando subes por la noche, en serio que no se ve nada de nada. Solo lo que tu linterna va alumbrando. Esto hace imposible que seas consciente de cómo es el que camino que has hecho, qué es lo que tienes a tu alrededor. Cuando bajas por la mañana, y vas viendo la cuesta, el paisaje, los mineros y empiezas a pensar en todo lo que has visto, te das cuenta, de que es un día que no olvidarás jamás.

Todavía hoy se me saltan las lágrimas al recordar el trabajo que hacen los mineros y las condiciones en las que trabajan. Nosotros visitamos Kawah Ijen en 2015, y ya había muchísima gente visitando el volcán de manera no muy respetuosa. Así que por favor, si estás pensando en ir a Kawah Ijen para hacerte un selfie con los mineros y ser trending topic en tus redes sociales… No vayas. No es un parque de atracciones. Es un lugar de trabajo, en el que día a día los mineros dan su vida en condiciones que no deberían ni existir.

Por un lado yo me alegro de que se puedan visitar sitios como éste para que podamos abrir los ojos y salir de nuestra burbuja occidental. Poder denunciar que estas cosas pasan al otro lado del planeta, entre otras cosas para utilizar el azufre en maquillaje. Me queda la esperanza de que a base de sacar el problema a la luz, se puedan intentar cambiar las cosas. Pero por otro lado, y viendo la actitud de muchos turistas, que parecía que estaban en zoo humano, pienso que igual deberían tener un acceso restringido, aunque solo sea por respeto a la gente que arriesga su vida todos los días en el cráter de ese volcán.

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